La Rosa de los Vientos

Escrito por rincondelnavegante 20-02-2017 en Nuestras Gestas Heroicas. Comentarios (0)

LA ROSA DE LOS VIENTOS

“Es la traza de la dicha carta en principio descrito, un círculo mayor que representa nuestro hemisferio, y aquel diviso en treinta y dos puntos equidistantes entre sí, y todos a un centro. Después de esto, tiradas las líneas rectas que procedan de cada uno de los dichos puntos a todos  los otros, y del centro a todos ellos, y así quedaran divisos cada uno de ellos con treinta y dos líneas, con las cuales todos los dichos puntos son comunicados los unos con los otros, y el centro con todos ellos”.  

Espejo de navegantes, Alonso de Chaves (ca. 1538).

La Rosa de los Vientos es el haz de líneas que partía de la circunferencia, líneas que marcaban los rumbos en que se dividía la circunferencia del horizonte. Se diferenciaban según su color. Ocho vientos principales, los ángulos que formaban se dividían mediante líneas eran los medios vientos y, a su vez, por el centro de los nuevos ángulos resultantes se trazaban los cuartos de viento, dando lugar a una circunferencia dividida por treinta y dos líneas simulando una aguja de marear. Muchas veces la hemos visto solo con sus ocho vientos principales, tanto en las cartas marítimas como en los tatuajes marineros. En realidad la Estrella de los Vientos nos sigue trasladando a la antigua representación de la Diosa Madre Ishtar representada como su estrella, Venus. 


Una de las representaciones de Ishtar, 

Museo del Louvre.

Estrella de los Vientos en el Códex Vigilanus o Albeldense,

Monasterio de El Escorial.


La Flor de Lis en la Rosa de los Vientos

¿Cuándo comenzó a aparecer? A partir del siglo XVI, en las cartas orientadas hacia el Norte. En las cartas náuticas siempre aparece, y es una de las características diferenciadoras de estas con la cartografía terrestre.

Carta náutica de las costas del Mediterráneo 

(Voltius, 1592)


Viento según el rumbo de donde sopla 

Durante la época de la marina a vela solo se utilizaban, de forma universal, estos treinta y dos rumbos, los cuales se indican a continuación de forma ordenada, comenzando por el Norte y siguiendo la dirección del movimiento de las agujas del reloj.  Estos rumbos que conforman la Rosa de los Vientos son ( Los nombres que están en negrita son los que históricamente se les daba en el lenguaje mediterreáneo, y los que aparecen entre paréntesis pertenecen a la denominación actual u “oceánica”) : Tramontana. (Norte). Tramontana 4ª al Gregal. (Norte 4ª al Nordeste). Gregal Tramontana. (NorNordeste). Gregal 4ª a la Tramontana. (Nordeste 4ª al Norte). Gregal. (Nordeste). Gregal 4ª al Levante. (Nordeste 4º al Este). Gregal Levante. (EsNordeste). Levante 4ª al Gregal. (Este 4ª al Nordeste). Levante. (Este). Levante 4ª al Jaloque. (Este 4ª al Sureste). Jaloque Levante. (EsSureste). Jaloque 4ª al Levante. (Sureste 4ª al Este). Jaloque. (Sureste). Jaloque 4ª al Mediodía. (Sureste 4ª al Sur). Mediodía Jaloque. (SurSureste). Mediodía 4ª al Jaloque (Sur 4ª al Sureste). Mediodía. (Sur). Mediodía 4º al Lebeche. (Sur 4ª al Suroeste). Mediodía Lebeche. (SurSuroeste).  Lebeche 4ª al Mediodía. (Suroeste 4ª al Sur). Lebeche. (Suroeste). Lebeche 4ª al Poniente. (Suroeste 4ª al Oeste). Poniente Lebeche. (OesSuroeste). Poniente 4ª al Lebeche. (Oeste 4ª al Suroeste). Poniente. (Oeste). Poniente 4ª al Maestre. (Oeste 4ª al Noroeste). Poniente Maestre. (OesNoroeste). Maestre 4ª al Poniente. (Noroeste 4ª al Oeste). Maestre. (Noroeste).  Maestre 4ª a la Tramontana. (Noroeste 4ª al Norte). Maestre Tramontana. (Noroeste Norte). Tramontana 4ª al Maestre. (Norte 4ª al Noroeste).


El origen de la Rosa de los Vientos. El Mar Mediterráneo sobre la piel: Las cartas portulanas

Estos mapas proceden de la experiencia náutica de los marinos, quienes fueron transmitiendo de una generación a otra la información necesaria para una navegación segura, desde los periplos griegos hasta los portulanos romanos, de los que este modelo cartográfico toma su nombre. Estos libros eran una recopilación de puertos, accidentes de la costa, desembocaduras fluviales, peligros de fondos y corrientes, fondeaderos y cualquier dato de interés para el piloto. El traslado de toda esa información a una superficie en piel dio lugar al documento gráfico que conocemos como carta portulana, y que supone el nacimiento de la cartografía náutica.

Estos mapas se enfrentaron a la imagen del mundo que hasta entonces se había representado en los mapamundis de origen monástico, con abundante simbología y decoración, pero inservibles para los navegantes. Hablamos de una nueva cartografía, práctica y fiel a la realidad, que junto al apoyo técnico de los instrumentos a los que nos referimos con anterioridad, permitía unir dos puntos en la superficie de la carta, el de partida y el de llegada, e identificar la posición aproximada del navío entre dichos puertos, lo que se conocía como punto de fantasía. 

La técnica para decorar los mapamundis y las cartas portulanas era la misma que la utilizada para la iluminación de manuscritos en la Edad Media, aunque no hay evidencias documentales entre la producción de las primeras cartas y los escritorios monásticos. Sin embargo, muchos libros litúrgicos, y en especial los libros de horas, incluían un calendario para calcular las fases de la Luna, dado que la Luna Llena era esencial para fijar el día de Pascua y otras fechas del año litúrgico. Esta misma información lunar se mantuvo, pues también era esencial para que el marino calculara las mareas en los puertos.


Del Mar Mediterráneo al Océano Atlántico

El Descubrimiento de América fue un episodio más en la competición emprendida por españoles y portugueses en el último tercio del siglo xv. Las innovaciones tecnológicas en la construcción naval junto con los nuevos instrumentos y técnicas de navegación provocaron el abandono de la navegación de cabotaje, ya que este eficaz método de navegación costera en el Mediterráneo resultaba inservible para la navegación en un nuevo mar abierto y desconocido. La llegada de Cristóbal Colón a las Indias en 1492 transformó la navegación, el tiempo y el mundo. Era tan solo el principio de la “revolución”, pues nadie podía ser capaz de imaginar las consecuencias de aquel descubrimiento. 

Y con unas líneas en las que Martín Cortés quien reivindica, por un lado, el papel fundamental de la navegación en aquel tiempo, y por otro, el valor, la audacia y la sabiduría de aquellos primeros navegantes, acabamos este breve episodio sobre el Mar Mediterráneo medieval en el que todo empezó...

“La navegación provee las tierras, socorre las gentes, lo que sobra a una provincia llévalo a donde falta y lo que nace en una partida navégalo a donde hay en ello necesidad. Estos beneficios no fueron sino notorios peligros y con grandes atrevimientos, por lo que los primeros marineros sin tener piloto que los llevase, ni aguja que los encaminase, ni carta de marear por donde se rigiesen, se atrevían a entrar por mares incógnitos, no teniendo experiencia de los vientos, ni sabiendo lo puertos, ni quién los avisase de los desastres tan inopinados de la navegación...”.



Fuentes: 

Diccionario Español de la Lengua Franca Marinera Mediterránea, de Pedro Fondevila Silva (2011). https://catedranaval.com/

Cartografía para navegantes en el Mediterráneo medieval: Las cartas portulanas, de José María Moreno Martín (Archivo del Museo Naval). http://www.bne.es/media/Publicaciones/OtrasPublicaciones/jornada-cartografia-2015.pdf

Codex Vigilanus o Albedense http://francisco-caminodeesperanza.blogspot.com.es/2012/06/codex-vigilanus-o-albeldense.html

Carta portulana medieval. Carta portulana del Archivo del Reino de Aragón http://www.mecd.gob.es/cultura-mecd/areas-cultura/archivos/mc/archivos/aca/actividades/Documentos-para-la-historia-de-Europa/Carta-portulana-medieval.html   

Tatuajes, marinos y marineros https://brisadelnorte.wordpress.com/tag/rosa-de-los-vientos/